Así es como las redes sociales nos están matando lentamente
- 27 ago 2015
- 2 Min. de lectura
Como este blog es llamado mentes curiosos, hoy hablaré de una curiosidad reciente que surgió. El impacto negativo de las redes sociales en nuestras vidas, para esto leí varios artículos de opinion sobre este tema y llegue a la siguiente conclusión,
Así es como las redes sociales nos están matando lentamente
Las redes sociales claramente son un gran avance tecnológico, pues nos permiten no solo estar informados, si no también tener acceso a prácticamente todo. Lastimosamente, como en todo tienen su lado negativo que claramente está consumiendo al mundo en una manera rápida. El ser humano está haciendo uso incorrecto del que inicialmente fueron creadas las redes sociales
Nos hemos convertido en una sociedad globalizada, el único problema es que somos una sociedad que ya no convive. Somos esclavos en pleno siglo XXI, esclavos de nuestras carencias, esclavos de nuestra vanidad, esclavos a un aparato, a la tecnología, al avance, a la globalización. Y ¿Cómo es esto posible? No tienen lógica que seamos esclavos y que no convivamos a causa de un invento que fue creado con el fin de sobrepasar fronteras, de unirnos.
En las redes sociales se vive una especie de dimensión alterna, una realidad que no es nuestra, sin embargo queremos hacer creer a todos, inclusive a nosotros mismos, que vivimos esta “vida” perfecta. Mostramos todo el tiempo lo mejor de nosotros, pasamos demasiado tiempo creando una “vida” virtual, que olvidamos crear o tan solo vivir una vida real.
La vida ahora es solo una pantalla, vivimos nuestra realidad a través de filtros, congelamos un momento en una imagen en lugar de tan solo vivirlo y disfrutarlo. Tenemos más aplicaciones en un teléfono que momentos que recordar, más amigos en Facebook que amigos verdaderos, más seguidores hipócritas que personas que verdaderamente nos admiran, más redes sociales que vida.
Puede que esto de la globalización haya sobrepasado los límites naturales de socializar, pero todo está en saber usar con moderación esta herramienta cuyo único propósito es acércanos. Poder convivir con quienes amamos en lugar de mandar un whatsapp, un imbox o hacer un video chat con esa persona. Disfrutar de lo maravillosa que es la compañía verdadera y no virtual de alguien, y así recobrar el sentido a la vida real.



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